San Martín de los Andes: ski en familia

August 7, 2019

 

Mi primer contacto con la nieve no fue en un centro de esquí, sino en mi ciudad natal: Mar del Plata. El 1° de agosto de 1992 mi mamá nos despertó a las 6.30 de la mañana al grito de: “Vístanse y salgan a la puerta”. Todavía era de noche y por un momento temí que hubiese perdido la razón. Pero al asomarme por la ventana vi la vereda y los pilares de piedra de mi casa cubiertos por un manto blanco que no había visto nunca. Cuando mi dormido cerebro procesó lo que estaba viendo, pegué un grito y salí disparada a jugar con mis amigos del barrio. Todavía hoy recuerdo como mis manos, acostumbradas a jugar con arena, automáticamente se pusieron a crear con este nuevo elemento que la naturaleza me había presentado. Aunque los dedos se me congelaban la emoción parecía actuar como un bloqueador del frio. Fue la histórica nevada que cayó en “la Feliz” y que muchos atesoramos como uno de nuestros mejores recuerdos.

 

Pasaron 18 años desde ese día para que hiciera mis primeras vacaciones en la nieve. A Sebastián siempre le gustó el plan, yo era una férrea defensora de la playa. Entre ésta y la montaña para mi no había discusión. Pero en la vida de pareja a veces (sólo a veces) una tiene que ceder y nos fuimos a Bariloche. Después de una semana de ski y algo de turismo, volví contenta pero no alucinada.

 

 

Hace 5 años, cuando Francesca tenía 4 y Nello 1 volvimos a intentarlo y lo disfrutamos tanto que ya se convirtió en un clásico de todos los inviernos. El viaje con mis hijos a un centro de esquí fue una experiencia totalmente distinta, volví a jugar: hacer muñecos de nieve, guerra de bolas de nieve, culipatín y mucho más.

 

 Siempre elegimos el mismo destino: San Martín de los Andes. Nos gusta alojarnos en la montaña y estar rodeados de naturaleza. Por eso nuestra elección fue el barrio de Las Pendientes Ski Village, puntualmente en las cabañas Bosque Nevado. Amanecer a 1600 metros de altura viendo salir el sol detrás de los Andes para mi es un lujo por el que vale la pena renunciar al spa de un hotel u otras comodidades.

 

Esta temporada fue la primera vez que fuimos en vacaciones de invierno y estuvo bastante accidentada. Llegamos con tormenta de nieve y subir fue una odisea. Árboles caídos, autos que se quedaron en la nieve. Aprendimos que lo más cómodo para nosotros no es alquilar auto, nuestro medio de transporte durante la semana se compone de esquíes, telesillas y pies únicamente, sino contratar el transporte de ida y vuelta. Miguel hace 4 años que nos sube a la montaña y vamos tranquilos porque es un conductor experto en la nieve que conoce el camino a la perfección. Una vez que llegamos a Pendientes nos enteramos que se había cortado la luz en todo San Martín, por fortuna las cabañas que alquilamos tenían generador. Este detalle, que no es menor con temperaturas bajo cero y en el medio de la montaña, era desconocido por nosotros. A partir de ahora es algo que siempre vamos a tener en cuenta al momento de elegir hospedaje. Muchas familias que estaban hospedadas en lugares que no ofrecían este servicio optaron por irse y, las que no lo hicieron, tuvieron unas vacaciones bastante incómodas y heladas por 4 días.

 

Finalmente salió el sol y el paisaje era onírico. Toda la montaña con su vegetación cubierta de algodón blanco que al ser acariciado por los rayos del sol parecía bañado en glitter. En ocasiones la realidad supera a la ficción y disfrutamos de escenas que no se le hubieran ocurrido al mejor de los directores de cine. Inscribimos a Fran y Nello en la escuela de Ski de Chapelco por primera vez, los años anteriores habían ido a la escuelita de Pendientes. Las dos son buenas y tienen excelentes instructores. La diferencia radica en que Pendientes es un centro más chico, tiene pocas pistas, cortas y con poca dificultad. Apropiadas para principiantes y niños muy pequeños pero poco desafiantes para quienes son esquiadores recurrentes.

 

 

Tuvimos una semana de ski inmejorable, a pesar de que la tormenta de nieve complicó las pistas y que el último día fuimos testigos del triste incendio de la confitería Antulauquen en el cerro. Los chicos corrieron su primer carrera de ski y Nello logró subirse a lo más alto del podio en su categoría. Disfrutamos mucho en familia, descansamos e hicimos deporte, un combo genial (ni hablar de lo que comimos).

 

Les comparto mis cosas favoritas de nuestro ski week 2019:

  • Tomar chocolate caliente (mucho)

  • Hacer un muñeco y jugar en la nieve

  • Almorzar en Pradera del Puma con vista al Lanín, mi spot favorito de Cerro Chapelco

  • Ver la competencia de Fran y Nello

  • Esquiar, of course

  • Comer guiso de lentejas

  • Ver los Huskies cachorros del Bosque de los Huskies

  • El silencio

  • Los chocolates de La Vieja Aldea, los descubrí este año. Son originarios de San Martín y el sabor es indescriptible (no es chivo, sólo recomendación).

 

 

 

Lo que aprendí después de llegar con temporal de nieve y en vacaciones de invierno:

  • Prefiero que los chicos falten una semana al colegio (bad mom), fuera de temporada alta se disfruta más con menos gente

  • Clave averiguar si las cabañas u hotel tienen generador. Quedarse sin calefacción, luz y agua en medio de la montaña no es mi ideal de vacaciones

  • Si pueden, contraten transporte para que los suban y bajen de la montaña. Muchos conductores inexpertos en la nieve la pasaron MUY mal

Si quieren recomendaciones para una ski week con niños lee el post que escribí haciendo click aquí.

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