Cementerio de La Recoleta, de ilustres y fantasmas

October 24, 2018

Este cementerio es el más famoso de Argentina, tiene a grandes personalidades políticas, del arte y de la cultura. Acá podrán encontrar la tumba de Sarmiento, Eva Perón, Victoria Ocampo, Adolfo Bioy Casares… pero esas no son las historias que más me interesan.

 

De chica amaba las historias de terror, es por eso que estos fueron algunos de los relatos que escuché en el tour del cementerio que más me gustaron.

Rufina Cambaceres. Hija de un escritor y perteneciente a la high society porteña, cuentan que a sus 19 años estaba por salir a una gala al Teatro Colón, cuando su mejor amiga le confiesa que su novio era amante de su madre. Devastada por la revelación, Rufina corre a su dormitorio donde se desploma y el médico declara que muere de un síncope. El día posterior a la sepultura, su madre va a visitar la bóveda y descubre a su hija fuera del ataúd. Hay quienes dicen que quisieron robar las joyas con las que fue enterrada, otros creen que tuvo un ataque de catalepsia y fue enterrada viva. Al despertar, Rufina se habría encontrado en un ataúd, en un cementerio en el medio de la noche y murió por segunda vez. Su madre mandó a hacer una escultura con la imagen de su hija con la mano en el picaporte tratando de abrir una puerta.

 

Salvador García del Carril y Tiburcia Domínguez. En vida se odiaron y pasarán la eternidad dándose la espalda. Se dice que Tiburcia gastaba mucho o que su marido era muy tacaño o ambas cosas… La cuestión es que Salvador publicó en los diarios de Buenos Aires una carta donde informaba a los acreedores de su esposa que él no se haría cargo de sus deudas. A partir de ese día no se hablaron más. Cuando Salvador murió, Tiburcia mandó construir un gran mausoleo donde se lo ve cómodamente sentado. Pero dejó instrucciones precisas para el momento de su muerte: su busto debería ser austero y debería darle la espalda a su marido. ¡Linda forma de pasar la eternidad!

 

 

Catalina Dogan. Catalina era una esclava de la familia Sáenz Valiente, quién luego de que fuera abolida la esclavitud decidió permanecer junto a ellos. Luego de su muerte quisieron honrarla enterrándola en el exclusivo cementerio junto a la familia. Pero era mediados del siglo XIX y la diferencia entre un sirviente y sus amos era aún muy marcada, no importa cuánto lo apreciaran, por eso esta adinerada familia decidió sepultarla del lado de afuera de la bóveda familiar. En su tumba se lee el siguiente epitafio: “Catalina Dogan falleció el 31 de agosto de 1863 a los setenta y cinco años de edad. Fue en su humilde clase de sirvienta un modelo de fidelidad y de honradez.”

 

Luz Maria García Velloso. Hija de un conocido dramaturgo, murió a la corta edad de 15 años. Su madre desesperada de dolor mandó a realizar una escultura donde se ve a su hija recostada durmiendo y dicen que pasó muchas noches llorando y durmiendo en la bóveda junto a Luz Maria. Según la leyenda, tiempo después de su muerte un hombre encontró a una chica llorando cerca del cementerio, la consoló, habló con ella y le dio su saco para que se abrigase. Ella se presentó como Luz Maria y antes de terminar la noche la pareja terminó besándose apasionadamente. En un momento ella le dice que tiene que partir y sale corriendo en dirección al cementerio. Al llegar allí el joven descubre su saco en la bóveda de Luz Maria García Velloso y reconoce en la estatua a la muchacha con la que había estado hasta hace unos instantes. ¡Escalofríos!

 

Liliana Crociati. Liliana era una estudiante de bellas artes que se casó y en su luna de miel se fue a Innsbruk, Austria. Fue tal su mala suerte que un alud sepultó el hotel donde ella estaba hospedada y murió ahogada. Lo llamativo, es que ella tenía un fiel amigo, su perro Sabú que murió repentinamente el mismo día que Liliana. Es por eso que sus padres mandaron a construir una bóveda con una gran estatua de bronce donde se puede ver a Liliana acompañada de su amado perro Sabú. El hocico del animal está desgastado porque quienes lo visitan dicen que si lo tocas volverás a Buenos Aires (desde el cementerio aconsejan no hacerlo ya que se está deteriorando).

 

 
Estas son algunas de las historias que más me gustaron de este misterioso lugar, ¿A ustedes les gustan las historias de fantasmas o les dan terror?

 

 

Dónde: Junin 1760, Buenos Aires

Horarios: Lunes a Domingos de 7 a 17:30 hs.

Visitas guiadas: Gratuitas sólo en Español. De martes a viernes a las 11 y a las 14 h. Sábados, domingos y feriados, a las 11 h y a las 15 h. El recorrido dura aproximadamente una hora.

 

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